Mar Adentro...
“Vuestro amor me previno desde la infancia, creció conmigo, y ahora es un abismo cuya profundidad me es imposible medir.”
-Santa Teresa de Lisieux
“Decodificando la Palabra”
Me pregunto: ¿aun nadie ha buscado decodificar el valor y el significado de las palabras, de la Palabra???
Codificamos, una y mil cosas, codificamos mundos virtuales, codificamos otras realidades, codificamos comandos, codificamos las acciones de objetos inanimados. Es al parecer demasiada capacidad para unas cuantas palabras, palabras escritas en papel, palabras escritas en programas, palabras, que muchos han pensado “y eso que, ¿ese escrito, que tanto daño podría hacer?” que han degradado, desvalorado el valor de las palabras.
Palabras, solo palabras, palabras amadas por el escritor, palabras que hace danzar un poeta, palabras que enamoran en la boca del amado, palabras que mueven en la boca de un poderoso predicador. Palabras que comparten secretos de vida, sentimientos y experiencias del alma. Palabras que transcienden el tiempo y el espacio. Simplemente palabras, palabras, en tantos idiomas habladas, cargadas de significado y dinamismo. Cargadas con la potencia de movimiento, potencial escondido que se puede convertir de pensamiento en actitud y movimiento. Palabras que entran, mueven y estremecen el alma y el corazón, que entrar más adentro que el agua misma que bebemos. Palabras, alimentos de sueños y esperanzas.
Vas desvelando poco a poco lo que es La Palabra?
O más bien: ¿quién ES la Palabra???
-Zuei Lu
“¿Y la Religión?"
Hay más, mucho más, tooodos y cada uno necesitamos más: más profundidad, más significado. En resumen: mas, tanto pero tanto más…
Almas infinitas, almas que quieren, que verdaderamente necesitan encontrar un significado, un infinito que de un sentido más grande a la vida.
Todas esas preguntas, todas esas carencias, todas esas necesidades tan profundas, grandes, y fundamentales. Todas ellas son parte de lo que conlleva el ser seres humanos.
Seguridad, de arriba para abajo vamos buscándole, un amor que no se rompa, que no se valla. Es cierto, en ocasiones pareciese que queremos aprovecharnos del amor más inocente que encontremos. ¿Sera cierto? ¿Y si en realidad solo es una forma de inseguridad? ¿Y si solo se trata de un querer probar una y otra vez que es un amor fundamentado sobre roca? ¿Y si solo es nuestra forma de intentar llegar al límite para de esa forma asegurarnos de que por más que pataleemos, no se romperá? Cerciorándonos de que no se termina, buscando de múltiples formas de que es verdad, de que ese Amor tuyo siempre esta.
Ese amor, el más grande, más profundo, de la manera en que desde dentro lo anhelamos, lo necesitamos, el cual sabemos muy dentro que estamos llamados a experimentarlo.
Un amor que no se va, que no se deja, que no se rompe, que no es inseguro, que se compromete, que envuelve, que acoge, proveyendo a su paso la más pura e indescriptible libertad…
Tantas cosas, tantas características del amor, del verdadero amor, ese que tanto nos mantenemos buscando, respuestas a preguntas infinitas… y que tantas veces buscamos y en muchas formas encontramos en aquel regalo que llamamos religión.
-Zuei Lu
“¿Y Tu: Saltas o te Rajas?"
Existen tantos cuestionamientos, tan fundamentales, tan intensos. Parecería que son niveles y preguntas con las que solo verdaderos filósofos puede lidiar, los únicos que parecen capaces de buscar y tomar el peso en sí mismos. Ese peso tan grande que estas preguntas monumentales en sí mismas llevan. El problema es que no son solo ellos a quienes estos cuestionamientos interpelan y molestan…
¡Como mosquito que en la noche da vueltas y vueltas en tu oído hasta que finalmente te despierta! Es que son preguntas tan profundas, e importantes, tan partes del ser persona, que estoy segura a todos de una forma o de otra nos inquietan. Algunos podemos incluso formular la pregunta, señalarla e incluso pronunciarlas. Para otras personas son inquietudes que llevan muy dentro, que les quitan la calma, que inquietan al alma y aunque no lo puedan poner en palabras se dan cuenta que ahí dentro se encuentran.
He decidido preguntarlas, algo nada sencillo, algo que muchas veces nos estresa e inquieta, aunque la tentación de ignorarlas muchas veces gana. Y aunque parecen filosóficas e inalcanzables, aunque parezcan meramente teóricas, en realidad afectan tantos de nuestros días en tan diversas maneras.
Preguntas sobre el ser, sobre el hacer, sobre como ser y porque. Preguntas sobre la soledad y la compañía, sobre el amor y el odio, sobre los que importa y vale la pena. Sobre lo trascendental no solo en general sino de mi propia existencia. Preguntas que me interpelan y me afectan. Sobre la libertad, sobre las decisiones, sobre cómo nos afectamos en diferentes niveles los unos a los otros. Preguntas que nos cuestionan sobre que nos compone como persona, sobre que se necesita para ser un individuo pleno. Cuestionamientos que si no afrontamos de vez en cuando, nos dejan confundidos y sin ánimos. Preguntas sobre el verdadero sentido de nuestro ser y hacer. Preguntas tal vez de toda una vida, preguntas importantes que me ayudan a definir quién soy y como quiero vivir. Preguntas que de una manera u otra llevan en sí mismas claves, pistas, sobre dónde la felicidad plena se encuentra. Preguntas sobre el más allá, sobre lo que no podemos ver, y unas cuantas que ni siquiera somos capaces de razonar con claridad. Preguntas que dan luz, aliento y trascendencia cuando se les abren las puertas para valientemente salir a buscar las respuestas. Mar adentro, en lo profundo se encuentran, un clavado de valentía se necesita para embarcarse en esta aventura que le puede dar sentido a toda una vida…
Preguntas que solo en Dios y con Él se empiezan a vislumbrar las respuestas… Respuestas en ocasiones tan sencillas y al mismo tiempo tan pero tan profundas…
La pregunta es: ¿tú que haces con ellas? ¿Te avientas a nadar dentro de ellas? Descuida, tanque de oxígeno no necesitas, mas solo Su mano amiga. Su guía que te descubra hacia donde te has zambullido, que te ayude ir lo más lejos posible hasta llegar a tocar, a vislumbrar lo que dentro de ti se encuentra, siempre tan cerca y tan profundo al mismo tiempo…
Y tú,
si tú,
te saltas o te rajas?
Es un clavado, recuerda: vale la pena totalmente
Recuerda una vez más:
en la profundidad nunca solo te encuentras!
-Zuei Lu